En medio de una escalada de tensiones en el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, el Gobierno de China instó este jueves a detener “inmediatamente” los ataques en Oriente Próximo y a buscar una solución diplomática, tras las declaraciones del presidente de Donald Trump sobre la continuación de ofensivas militares contra Irán.

La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, afirmó que “los medios militares no resuelven el problema” y que la escalada de confrontación podría tener consecuencias graves para la economía global y la seguridad energética mundial, especialmente en torno a la zona del Estrecho de Ormuz, un punto clave para el tráfico marítimo petrolero.

Durante una rueda de prensa en Pekín, Mao precisó que la raíz de la crisis es la operación militar “ilegal” contra Irán encabezada por Estados Unidos e Israel, por lo que insistió en que todas las partes deben detener de inmediato las operaciones militares y abrir cuanto antes un proceso de diálogo para reducir la violencia.

China también planteó la posibilidad de trabajar con otros países, como Bahréin, para promover un alto al fuego y una estabilidad duradera en la región, además de respaldar esfuerzos diplomáticos, como los impulsados por Pakistán, para poner fin al conflicto y evitar que se intensifique aún más.

La posición de Pekín surge en un contexto de creciente preocupación global por la guerra en Oriente Próximo, que se ha extendido desde finales de febrero con ataques y represalias entre Irán, Estados Unidos e Israel, afectando no solo a los países directamente involucrados, sino también a los mercados energéticos internacionales y a las rutas de navegación esenciales para el comercio mundial.

Autoridades chinas reiteraron que solo mediante un alto al fuego y negociaciones de paz se puede garantizar la seguridad de las rutas marítimas y evitar mayores impactos económicos y humanitarios, subrayando que la violencia no está en interés de ninguna de las partes involucradas.