El caso del asesinato del alcalde Carlos Manzo sumó un nuevo giro judicial: Jaciel Antonio “N”, alias “El Pelón”, señalado como presunto reclutador de los jóvenes que participaron en el homicidio, fue vinculado a proceso por los delitos de extorsión agravada y cohecho, aunque por ahora no enfrenta cargos directos por el crimen del edil.

La audiencia se realizó este 30 de noviembre, donde un juez de control consideró suficientes las pruebas presentadas por la Fiscalía General del Estado para iniciar proceso penal en su contra. La medida cautelar fue contundente: prisión preventiva en el penal de máxima seguridad de “Mil Cumbres”, en Michoacán.

De acuerdo con la investigación, “El Pelón” operaba como captador de jóvenes para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Su zona de operación, según la Fiscalía, eran los centros de rehabilitación para adicciones —los llamados “anexos”— donde buscaba reclutar a adolescentes y jóvenes en situación vulnerable.

Fue ahí donde habría contactado a Víctor Manuel “N” y Fernando Josué “N”, los dos jóvenes implicados directamente en el asesinato del alcalde Manzo ocurrido en Veracruz. Ambos ya fueron detenidos previamente.

Aunque su nombre ya aparecía en la investigación del homicidio, la acusación formal que lo llevó ante el juez provino de otro hecho: la extorsión a la madre de Fernando Josué. Según la denuncia, Jaciel Antonio la presionó para entregarle dinero a cambio de “proteger” a su hijo dentro de la estructura criminal.

Además, durante su detención fueron documentados actos que derivaron en un segundo delito: cohecho.

La Fiscalía contará con cuatro meses para profundizar en la investigación. Aunque la imputación actual no incluye el homicidio de Manzo, autoridades han señalado que “El Pelón” es una pieza clave para entender cómo se estructuró el reclutamiento de los jóvenes involucrados y si existieron órdenes superiores dentro del CJNG.

Su posible rol como enlace entre la célula criminal y los autores materiales mantiene abierta la puerta a nuevas acusaciones.

El asesinato de Carlos Manzo destapó una red más compleja de lo que se pensaba: adolescentes reclutados en anexos, operadores del crimen organizado, supuestos enlaces locales y una serie de capturas que han ido escalando en distintos niveles.

Con “El Pelón” ya sometido a proceso, el caso avanza hacia una etapa donde podrían definirse responsabilidades más amplias y entenderse el trasfondo criminal detrás del ataque que conmocionó al país.