Los días 5 y 6 de marzo de 2026 se registraron intensos enfrentamientos entre Irán y Israel, en medio del conflicto que involucra también a Estados Unidos y a grupos armados aliados de Teherán en distintos puntos del Medio Oriente.

El 5 de marzo, fuerzas israelíes realizaron ataques aéreos contra objetivos vinculados a la infraestructura militar iraní y posiciones asociadas al grupo Hezbolá en el sur de Beirut, en Líbano. Previamente, autoridades israelíes habían ordenado la evacuación de amplias zonas de la capital libanesa ante la posibilidad de bombardeos.

Ese mismo día, Irán respondió con el lanzamiento de misiles balísticos hacia territorio israelí, lo que activó sistemas de defensa y sirenas antiaéreas en ciudades como Tel Aviv y Jerusalén. Parte de los proyectiles fueron interceptados, aunque se reportaron daños en algunas zonas.

Para el 6 de marzo, Israel llevó a cabo una nueva oleada de bombardeos contra instalaciones militares en Teherán y otros puntos estratégicos de Irán, incluyendo la ciudad de Isfahán. De acuerdo con reportes militares, los ataques tuvieron como objetivo centros de mando y depósitos relacionados con el programa militar iraní.

En respuesta, Irán lanzó drones y misiles contra objetivos militares en la región, incluyendo bases utilizadas por fuerzas estadounidenses en países del Golfo Pérsico.

Durante estos dos días también se registraron ataques de milicias respaldadas por Irán en Irak contra posiciones vinculadas a Estados Unidos, lo que amplió el alcance del conflicto en la región.


Los enfrentamientos han incrementado la preocupación internacional por una mayor extensión de la guerra en el Medio Oriente, mientras distintos gobiernos continúan monitoreando la situación y realizando llamados a la calma, promoviendo la diplomacia y el diálogo para evitar que el conflicto se intensifique aún más.