Una serie de bombardeos lanzados por Israel dejó al menos 254 personas muertas y más de mil 100 heridas en distintas zonas de Líbano, en lo que se perfila como una de las ofensivas más letales en el conflicto reciente en Medio Oriente.

De acuerdo con autoridades locales, los ataques impactaron múltiples regiones, incluyendo zonas urbanas y áreas cercanas a la capital, lo que provocó una fuerte presión sobre hospitales y servicios de emergencia. Equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros en busca de sobrevivientes.

El gobierno israelí señaló que los bombardeos tenían como objetivo posiciones del grupo armado Hezbolá; sin embargo, reportes desde el terreno indican que también hubo afectaciones en áreas civiles, lo que ha generado preocupación internacional.

Organismos como la Organización de las Naciones Unidas han expresado alarma por el número de víctimas y pidieron investigar posibles violaciones al derecho internacional humanitario, además de insistir en la necesidad de evitar una mayor escalada del conflicto.

La ofensiva ocurre en un contexto de alta tensión en la región, donde recientes enfrentamientos y acuerdos parciales de alto al fuego no han logrado contener la violencia en todos los frentes. Analistas advierten que la situación podría derivar en una crisis humanitaria más amplia si continúan los ataques.

Miles de personas han comenzado a desplazarse ante el temor de nuevos bombardeos, mientras la comunidad internacional mantiene llamados urgentes a frenar las hostilidades y retomar el diálogo.