Ciudad de México, 2 de marzo de 2026 — El senador Manlio Fabio Beltrones, junto con figuras históricas del PRI y del PAN, como Francisco Labastida Ochoa, Diego Fernández de Cevallos y Jorge Alcocer Villanueva, lanzó un posicionamiento en contra de algunos puntos de la propuesta de reforma electoral que la presidenta Claudia Sheinbaum presentó recientemente, advirtiendo que podrían debilitar la democracia mexicana si se aprueban sin ajustes.
En un desplegado dirigido a legisladores federales, los firmantes señalaron que México requiere un sistema electoral “sustentado en autoridades autónomas e independientes” y defendieron la continuidad del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), así como la profesionalización del personal del Instituto Nacional Electoral (INE) y de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES).
Beltrones reconoció que están de acuerdo con la propuesta de Sheinbaum de reducir costos electorales, pero advirtió que “no se debe caer en una democracia barata, que sacrifique la calidad y legitimidad de los procesos por ahorrar dinero”.
Los políticos advirtieron que eliminar el PREP y otros mecanismos clave representaría un retroceso histórico para la democracia, y consideraron que cambios abruptos —como la eliminación de la sobrerrepresentación— podrían “regresar al país a 1988”, un periodo marcado por deficiencias en el escrutinio de los resultados.
Además, reclamaron que, tras los comicios de 2024, la alianza encabezada por Morena obtuvo una sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados —con más curules de las que corresponderían al porcentaje de votos obtenidos— y propusieron eliminar el margen de sobrerrepresentación del 8% para equilibrar la representación popular.
Por su parte, la reforma impulsada por la presidenta Sheinbaum ha generado un intenso debate político. Su iniciativa plantea modificar la manera en que se eligen los diputados plurinominales —para que compitan en campaña y sean electos por voto directo— y reducir el Senado de la República de 128 a 96 integrantes, entre otras modificaciones al sistema de representación proporcional. (elimparcial.com)
La mandataria ha defendido la propuesta argumentando que busca fortalecer la participación ciudadana y optimizar los recursos, aunque ha enfrentado rechazo de grupos aliados y de partidos políticos que consideran que algunos cambios podrían concentrar poder o debilitar la estructura democrática tal como está actualmente.
Este cruce de posturas refleja un debate político profundo en torno a la reforma electoral mexicana que ahora tendrá que discutirse y negociarse en el Congreso de la Unión.



































