El pasado 8 de febrero, el Super Bowl LX reunió a millones de espectadores en todo Estados Unidos, pero ni el partido ni el show de medio tiempo lograron superar los máximos históricos de audiencia.
Según cifras oficiales, el partido promedió 124.9 millones de espectadores en televisión y plataformas de streaming, quedando por debajo del récord de 127.7 millones registrado el año anterior.
Por su parte, el espectáculo de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny alcanzó aproximadamente 128.2 millones de espectadores, consolidándose como uno de los shows más vistos de la historia del Super Bowl, aunque no alcanzó el récord absoluto que mantiene Kendrick Lamar con 133.5 millones de televidentes.
A pesar de no romper marcas históricas, el show de Bad Bunny destacó en redes sociales y plataformas digitales, acumulando más de 4 mil millones de visualizaciones en 24 horas. Además, la transmisión en español por Telemundo estableció un récord para la cadena, superando cifras previas de audiencia en este segmento.
El fenómeno también se reflejó en los servicios de streaming, donde la música del artista experimentó aumentos de hasta 175% en reproducciones en Estados Unidos durante los días posteriores al espectáculo.
Aunque los números no alcanzaron los récords históricos, el impacto cultural y mediático de Bad Bunny en el Super Bowl LX deja claro que su influencia sigue creciendo a nivel global.



































