El número de víctimas mortales por el devastador incendio que consumió gran parte del complejo residencial Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po, Hong Kong, ascendió a 146 personas, informaron este domingo las autoridades locales. La cifra aumentó tras el hallazgo de más cuerpos durante las operaciones de búsqueda en los edificios severamente dañados por las llamas.

El siniestro, considerado ya uno de los más graves en la historia reciente de la ciudad, comenzó la tarde del miércoles mientras se realizaban trabajos de renovación externa. Las torres del complejo estaban cubiertas con andamios de bambú y mallas de nailon, además de ventanas selladas con paneles de poliestireno, materiales altamente inflamables que facilitaron la propagación rápida del fuego. En pocos minutos, el incendio avanzó por siete de las ocho torres que integran el conjunto.

Las autoridades confirmaron que 79 personas resultaron heridas, mientras que alrededor de un centenar siguen desaparecidas, lo que hace temer que la cifra de fallecidos pueda aumentar en los próximos días. Equipos de rescate continúan trabajando en condiciones extremas para acceder a departamentos y pasillos que quedaron completamente ennegrecidos y estructuralmente inestables.

Las primeras pesquisas apuntan a fallos graves de seguridad durante la obra de renovación. En numerosos apartamentos, los sistemas de alarma contra incendios no funcionaron o estaban desactivados, lo que impidió alertar a muchos residentes que quedaron atrapados sin posibilidad de evacuar.

Debido a estas irregularidades, la policía ha detenido a varios directivos, ingenieros y subcontratistas vinculados con la empresa responsable de la obra, señalados por negligencia grave y posible homicidio por imprudencia. Paralelamente, el gobierno ordenó la suspensión inmediata de 28 proyectos de construcción manejados por la misma compañía mientras se realizan auditorías de seguridad.

Cientos de personas han acudido al lugar del siniestro para rendir homenaje a las víctimas, en un ambiente marcado por el dolor y la indignación. La tragedia ha reabierto el debate sobre la regulación de obras en edificios habitados y el uso de materiales inflamables en renovaciones, así como la necesidad de reforzar sistemas de emergencia en complejos residenciales de gran altura.

Las autoridades han habilitado albergues temporales para los residentes que perdieron sus hogares y anunciaron que la búsqueda de víctimas continuará durante las próximas semanas, debido a la complejidad del terreno y el severo daño estructural.

La ciudad se mantiene en duelo mientras se analizan responsabilidades y se impulsan cambios destinados a evitar que una tragedia de esta magnitud vuelva a repetirse.