Un ataque con un vehículo cargado de explosivos contra un complejo policial en la ciudad de Kohat, en el noroeste de Pakistán, dejó al menos 21 personas muertas y más de 100 heridas, de acuerdo con reportes actualizados de autoridades locales.

El atentado ocurrió durante las oraciones del viernes en una mezquita ubicada dentro del complejo policial, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, una región cercana a la frontera con Afganistán y que en los últimos meses ha registrado un incremento de ataques contra fuerzas de seguridad.

De acuerdo con los primeros reportes, un vehículo cargado con explosivos se estrelló contra una de las entradas del complejo y posteriormente se registraron enfrentamientos entre agentes y varios hombres armados que intentaron ingresar a las instalaciones.

Entre las víctimas se encuentran 15 elementos de la Policía y seis civiles. Los servicios médicos informaron además que más de 100 personas resultaron heridas, entre ellas 73 policías y 30 civiles, aunque las cifras continuaban actualizándose.

Las autoridades señalaron que después de la primera explosión se produjo un intercambio de disparos y una segunda detonación dentro del complejo. La Policía informó que varios de los atacantes fueron abatidos durante el enfrentamiento.

La explosión provocó daños importantes en la zona y movilizó a equipos de emergencia, ambulancias y personal de rescate para atender a los heridos y retirar a las personas atrapadas entre los escombros.

Hasta los primeros reportes no existía una atribución oficial definitiva sobre el atentado. Una organización identificada como Ittihadul Mujahideen Pakistan, vinculada al comandante Hafiz Gul Bahadur, reivindicó posteriormente el ataque, aunque la información sobre la autoría continuaba bajo investigación.

El ataque ocurre en medio de un incremento de la violencia armada en las zonas fronterizas de Pakistán. El gobierno de Islamabad ha acusado en repetidas ocasiones a grupos militantes de utilizar territorio afgano para planear y ejecutar ataques, mientras que las autoridades talibanas de Afganistán rechazan esas acusaciones.

El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, y el primer ministro Shehbaz Sharif condenaron el atentado y solicitaron acelerar las labores de rescate y atención médica a los heridos.

La investigación continúa para determinar con precisión cómo fue planeado el ataque, quiénes participaron y si hubo personas que facilitaron la operación.