La violencia volvió a cobrar la vida de un menor en Culiacán, Sinaloa. La mañana del miércoles 11 de febrero de 2026, Ricardo Mizael, de 15 años, fue asesinado a balazos mientras caminaba por la colonia Los Ángeles, rumbo a una tienda para comprar un biberón con el que alimentaría a un gatito que había rescatado recientemente.
Según familiares, el adolescente salió de su domicilio alrededor de las 10:00 de la mañana, con planes de acudir a una farmacia cercana y luego a su escuela en la colonia Emiliano Zapata. Nunca regresó. Durante el trayecto, habría sido confundido y atacado por sujetos armados, perdiendo la vida en el lugar. La zona fue acordonada por autoridades para permitir las diligencias periciales.
Familiares desmintieron versiones iniciales que vinculaban al menor con una motocicleta o actividades de riesgo, enfatizando que Ricardo era un adolescente tranquilo, dedicado a su familia y sin antecedentes de conducta peligrosa. “Era un niño, solo fue a comprar un biberón para alimentar a un gatito. No sabía andar en moto, no sabía manejar, no iba acompañado”, señalaron.
A través de redes sociales, un familiar destacó la inocencia del menor y lamentó profundamente la pérdida. “Le quitaron la vida a un niño y le arrancaron el corazón a una madre”, escribió, criticando además la respuesta de las autoridades tras el ataque.
El homicidio es investigado por la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, que abrió una carpeta por homicidio doloso para esclarecer las circunstancias del crimen y determinar responsabilidades. Hasta el momento, no se han reportado detenciones ni se ha definido un móvil.
Este hecho se suma a una serie de ataques recientes en Sinaloa en los que civiles sin relación con actividades delictivas han sido víctimas colaterales, generando indignación y temor en la población.



































