Un elemento activo de la Guardia Nacional fue localizado sin vida la tarde del viernes 19 de diciembre, con evidentes huellas de tortura, en una zona rural del municipio de Acapulco. Junto a su cuerpo fueron dejadas cartulinas con mensajes amenazantes dirigidos a corporaciones de seguridad federal y estatal.

El hallazgo ocurrió alrededor de las 18:30 horas, tras un reporte al número de emergencias 911, en el área conocida como Kilómetro 21 (El Veintiuno), sobre la carretera federal México–Acapulco.

De acuerdo con los primeros reportes, el agente fue encontrado boca abajo, semidesnudo, con los pantalones y ropa interior abajo de los tobillos, y con las manos atadas a la espalda con cuerdas y cables. El cuerpo presentaba severas huellas de tortura, una herida en el cuello, presuntamente provocada por degollamiento, así como posibles impactos de arma de fuego en la cabeza.

Testigos de la zona señalaron que varios sujetos a bordo de un vehículo llegaron al sitio, abandonaron el cuerpo y posteriormente se dieron a la fuga con rumbo desconocido.

Junto al cadáver fueron localizadas dos cartulinas con mensajes amenazantes, dirigidos de manera directa a la Policía Estatal, la Guardia Nacional y la Marina Armada de México, lo que apunta a un mensaje intimidatorio atribuido al crimen organizado que opera en la región. El contenido advertía a las fuerzas de seguridad que no ingresaran a determinadas zonas del área rural de Acapulco.

De manera extraoficial, el agente fue identificado como Daniel Gómez Hernández, de 37 años de edad, quien se encontraba en activo dentro de la Guardia Nacional al momento de su asesinato.

Elementos de la Guardia Nacional, Policía Estatal y Policía Municipal acudieron al lugar para acordonar la zona, mientras que peritos de la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE) realizaron las diligencias correspondientes y el levantamiento de indicios.

El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense (Semefo) de Acapulco, donde se le practicó la necropsia de ley. Hasta el momento, no se han reportado personas detenidas ni se ha confirmado de manera oficial el móvil del crimen.

El asesinato del agente ocurre en un contexto de violencia persistente en Acapulco, donde grupos delictivos mantienen disputas territoriales y han intensificado ataques y amenazas contra fuerzas de seguridad. El uso de cartulinas con mensajes intimidatorios es una práctica recurrente para marcar control territorial o advertir a las autoridades.