El aseguramiento de ferrotanques cargados con hidrocarburos en distintas regiones del país permitió a autoridades federales destapar una compleja red de tráfico ilegal de combustibles, conocida como “huachicol fiscal”, que operaba a gran escala mediante esquemas de importación irregular.
De acuerdo con investigaciones federales, el caso comenzó tras la detección de varios ferrotanques con combustible en el norte del país, particularmente en Coahuila, lo que permitió rastrear el origen, traslado y destino del hidrocarburo, así como identificar a empresas y personas involucradas.
Este hallazgo fue clave para revelar una estructura mucho más amplia que utilizaba trenes, buques y documentación alterada para introducir combustibles al país sin el pago de impuestos correspondientes, simulando que se trataba de otros productos.
Información de autoridades y reportes periodísticos indican que en operativos posteriores se han asegurado cientos de ferrotanques en estados como Tamaulipas, San Luis Potosí y Coahuila, con millones de litros de hidrocarburos, lo que evidencia la magnitud del esquema ilegal.
Uno de los golpes más relevantes ocurrió en 2025, cuando fueron localizados más de un centenar de ferrotanques que transportaban más de 15 millones de litros de diésel, consolidando las líneas de investigación sobre el tráfico ferroviario de combustible.
Las autoridades federales han señalado que este tipo de operaciones forman parte de redes sofisticadas de contrabando que no solo involucran transporte terrestre, sino también rutas marítimas y posibles complicidades en aduanas y empresas privadas.
A nivel nacional, investigaciones periodísticas han documentado que el llamado “huachicol fiscal” ha operado durante años mediante la importación de combustibles desde Estados Unidos bajo esquemas de evasión fiscal, con participación de múltiples actores y rutas concentradas en estados fronterizos y puertos estratégicos.
Incluso, este caso ha derivado en procesos judiciales y detenciones de alto perfil, al considerarse una de las redes más grandes de contrabando de hidrocarburos detectadas en México, con pérdidas millonarias para el erario.
El aseguramiento de los ferrotanques, lejos de ser un hecho aislado, se convirtió así en la pieza clave que permitió a las autoridades desentrañar la operación de una red criminal con alcance nacional e incluso internacional, que utilizaba infraestructura ferroviaria y vacíos regulatorios para mover grandes volúmenes de combustible de manera ilegal.


































