El dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, arremetió contra el gobierno federal y los estados gobernados por Morena tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, ocurrido el pasado 1 de noviembre durante el Festival de las Velas en Michoacán.

Moreno calificó a Morena como “la peor tragedia que le ha ocurrido al país”, responsabilizando directamente al gobierno de la inseguridad y de permitir el avance del crimen organizado. En conferencia de prensa, el líder priista aseguró que “México vive un estado fallido”, donde —según sus estimaciones— más del 60 % del territorio nacional se encuentra bajo control de grupos delictivos.

“No se trata de un hecho aislado. El asesinato de Carlos Manzo refleja el abandono del Estado. Lo dejaron solo, sin protección, pese a que había denunciado amenazas. Morena ha sido incapaz de garantizar seguridad ni a los ciudadanos ni a las autoridades locales”, señaló Moreno.

El dirigente priista también exigió al gobierno federal un cambio urgente en la estrategia de seguridad, mayor coordinación entre los tres niveles de gobierno y el fin de la política de “abrazos y no balazos”, que calificó como un fracaso.

Durante su intervención, Moreno Cárdenas lamentó que el crimen de Manzo ocurriera en plena vía pública y frente a decenas de asistentes al evento cultural, lo que a su juicio evidencia el “descontrol total” de las instituciones encargadas de la seguridad en Michoacán.

El homicidio del alcalde ha provocado manifestaciones y reclamos en Uruapan y otras ciudades del estado. Diversos sectores políticos y sociales han exigido justicia y una investigación transparente que determine si hubo omisiones o negligencia por parte de las autoridades.

Mientras tanto, las primeras investigaciones apuntan a un ataque directo, presuntamente vinculado al crimen organizado. El agresor fue abatido en el lugar por elementos de seguridad, y la Fiscalía estatal mantiene abiertas varias líneas de investigación.

Con este hecho, Michoacán vuelve a colocarse en el centro del debate nacional sobre la violencia política y el control territorial del crimen organizado, un tema que ha tensado la relación entre el gobierno federal y los partidos de oposición, que acusan a Morena de minimizar la gravedad de la crisis.