Autoridades mexicanas han ajustado la estrategia de rescate de los tres mineros aún atrapados en la mina Santa Fe, ubicada en El Rosario, Sinaloa, debido a las dificultades técnicas provocadas por la presencia de agua y residuos en los túneles, informaron fuentes oficiales.
Desde el derrumbe registrado el 25 de marzo, que dejó atrapados a cuatro trabajadores —de los cuales uno fue rescatado con vida el 30 de marzo tras más de 100 horas bajo tierra—, el operativo ha enfrentado condiciones complejas de inundación, lodo y acumulación de jales mineros en los pasadizos, lo que ha obstaculizado el acceso seguro al punto donde se presume que se encuentran los tres mineros restantes.
Ante este panorama, el Puesto de Comando Unificado, que coordina las labores de búsqueda y rescate, determinó modificar los métodos de intervención para adaptarlos a las condiciones hidráulicas y geológicas de la mina, con el objetivo de garantizar la seguridad de los rescatistas y mantener el avance del operativo.
Entre los ajustes se encuentra la intensificación del bombeo de agua y sedimentos en la “zona cero”, donde opera de forma continua una bomba eléctrica con la intención de reducir los niveles de agua e incrementar la posibilidad de avanzar hacia los mineros. También se evalúa la incorporación de unidades adicionales de bombeo para acelerar la extracción de líquidos.
La mina Santa Fe alcanza profundidades de alrededor de 300 metros y más de 3 kilómetros de extensión horizontal, lo que, junto con la acumulación de residuos y agua, complica la llegada directa al punto de interés.
La estrategia revisada busca equilibrar la continua presión por localizar a los trabajadores atrapados con las medidas necesarias para proteger la integridad de las brigadas de rescate, integradas por personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina, la Coordinación Nacional de Protección Civil y otras instancias especializadas.


































