La industria siderúrgica de México ha solicitado a Estados Unidos una estrategia conjunta para enfrentar lo que consideran prácticas comerciales desleales de China en el mercado del acero. La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) y empresas como Deacero han alertado que la importación masiva de acero chino, muchas veces a través de México, está afectando tanto la producción local como la norteamericana, además de generar riesgos para el empleo en la región.

Según datos recientes, México importa más de 2.5 millones de toneladas de acero anualmente, de las cuales una parte significativa proviene de China y otros países asiáticos. Los acereros mexicanos argumentan que estas importaciones no siempre cumplen con las reglas de origen ni pagan los aranceles correspondientes, lo que permite la triangulación de productos chinos hacia Estados Unidos usando México como plataforma.

En conferencia, representantes de Canacero explicaron que la coordinación bilateral o regional sería clave para proteger la industria del acero en América del Norte, mejorar la trazabilidad de los productos y garantizar que los precios reflejen costos reales de producción. “Si no actuamos juntos, corremos el riesgo de perder empleos y capacidad productiva que se ha construido durante décadas”, advirtieron.

Entre las medidas solicitadas se encuentran:

  • Refuerzo de las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC).
  • Medidas antidumping y arancelarias específicas para evitar la competencia desleal.
  • Certificación de molinos y rastreo de procedencia para impedir que acero chino se “cuele” como originario de América del Norte.

El gobierno estadounidense ha manifestado interés en coordinarse con México para asegurar la protección de las cadenas de suministro y la industria frente a prácticas comerciales que consideran injustas. La alianza estratégica propuesta por los acereros busca crear un frente común que combine la defensa de la industria con el cumplimiento de la legislación comercial internacional.

Analistas destacan que la industria del acero enfrenta presión global por el exceso de capacidad en China, que ha llevado a precios artificialmente bajos y subsidios estatales que distorsionan el mercado. En este contexto, la cooperación México-EE. UU. podría sentar un precedente para políticas regionales de defensa comercial frente a terceros países.

La petición de los acereros refleja no solo preocupaciones económicas, sino también la intención de consolidar la integración industrial de América del Norte, proteger empleos y fortalecer la competitividad del sector frente a Asia.